
Todo es del color del cristal conque se mira. En todas las facetas de la vida. También en la política. Para los profesionales de las instituciones (que algo así habría que llamarles a los que hoy están en política para engordar nóminas y prebendas y no, como otrora, con el fin de servir a la sociedad), todo es del color del partido al que representan. No hay, salvo excepciones, términos medios. Véase la relación de invitados por el Concello de O Barco, gobernado por el PSOE, a la recién celebrada festa do botelo. Sobresalían por doquier cargos socialistas. En la mesa presidencial, flanqueando al alcalde, las diputadas del puño y la rosa Elena Espinosa y Macu Acuña. En el entorno, enjambre socialista, incluído el director general de Aviación Civil (¡que a buen seguro tiene muchas competencias en Valdeorras!) y alcaldes, ¡de izquierdas por supuesto! de fuera de la provincia. ¿Y dónde estaban los representantes de las instituciones? ¿Dónde los de la Xunta de Galicia? ¿Dónde los de la Diputación? ¿La festa do botelo es la fiesta de los vecinos de O Barco o la de los militantes del PSOE? ¿Las invitaciones no se sufragan con fondos públicos? ¿Por qué hacer sectarias unas fiestas que tendrían que ser plurales, independientemente de quien las organice? ¿Hay botelos de izquierdas y botelos de derechas? ¿Están los pueblos por encima de las siglas o éstas someten a los pueblos? Lo de O Barco no es una excepción. Es lo habitual. Gobierne el PSOE, el PP o el BNG.
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