
¿Cómo es una cubierta de pizarra?
En estas páginas damos cuenta de algunas de las particularidades de una cubierta de pizarra.
Obviamente no pretendemos ser aquí exhaustivos, sino poner en conocimiento del usuario aquellas nociones elementales sobre los principios y características propias de la construcción de una cubierta de pizarra.
Una cubierta de pizarra es un sistema complejo que desempeña un papel fundamental en la conservación de cualquier edificio. La observación de los principios básicos, tanto en el diseño como en la ejecución, es la condición necesaria para la obtención de un buen resultado.
Conociéndolos será posible un mayor nivel de exigencia por parte del usuario y, por parte del colocador, un compromiso de servicio mas fundamentado que redundara en definitiva en un mayor beneficio para ambos.
Aspectos Básicos
Una cubierta de pizarra está formada por yuxtaposición de pizarras, de manera tal que cubriéndose parcialmente entre sí, se consigue la estanqueidad de la propia cubierta.
De acuerdo con este principio en cada pizarra se pueden distinguir tres partes:
1. Parte vista. Aquella que expuesta totalmente a la intemperie.
2. Parte semioculta. Es aquella zona sobre la que se superponen la parte vista de las pizarras superiores. No recibe el agua directamente, salvo por la unión de las dos pizarras de la fila superior, pero resulta mojada en parte por efecto de la capilaridad.
3. Solape o recubrimiento. Es la zona superior de la pizarra y sobre ella se superponen las partes semioculta y vista de las pizarras de las dos filas inmediatamente superiores.

El calculo de la dimensión del solape o recubrimiento es uno de los puntos fundamentales, como veremos.
La capilaridad es el fenómeno físico referido a la capacidad que poseen los líquidos de ascender dentro de tubos de pequeño diámetro (tubos capilares) o entre dos superficies lisas, caso de la pizarra.
En la practica esta aceptado que esta ascensión por capilaridad es de 25 mm aproximadamente, siendo indiferente el grado de inclinación. No obstante, este dato puede variar en función de la separación entre pizarras o la influencia del viento, por ejemplo.
Todo lo anterior da fundamento a la norma de aumentar el solape o recubrimiento a medida que la pendiente de la cubierta disminuye.

Otro aspecto fundamental es la fijación de la pizarra en la cubierta. Las pizarras se deben colocar de forma que los biseles tallados en sus bordes queden vueltos hacia el exterior, fijándose sobre la superficie de soporte o cama de la cubierta con ganchos y/o clavos siendo los mas recomendables los inoxidables por razones obvias.

Cuando la estructura de la cubierta sea de madera o de hierro, se construirá una cama de madera entarimada a la junta o bien de rastreles, igualmente de madera, fijados directamente sobre los cabrios, a razón de uno por cada parte vista de la pizarra.

Este tipo de estructuras no es recomendable para pendientes inferiores al 60% (31º).
Las estructuras de hormigón, y también las formadas por tabiquillos y tablero cerámico, poseen la ventaja de su incombustibilidad, estabilidad y duración.
No obstante, para la colocación de pizarra será necesario realizar un enrastrelado horizontal o incluso vertical y horizontal. En mansardas y paramentos verticales será en cambio imprescindible.
Este mismo sistema de doble rastrelado será el adecuado para la realización de cubiertas ventiladas o con aislamiento térmico en base a planchas aislantes, tipo Styrofoam, por ejemplo.

Una variante de este sistema vendría dado por la sustitución del rastrelado horizontal por tableros de madera sobre los que se clavarían las pizarras.
Por ultimo, en las estructuras aligeradas, construidas mediante elementos estructurales convencionales (cabrios, etc.) de madera o de hierro y cama o soporte formado por tablero autoportante o panel sándwich, tipo Termochip*, la colocación de la pizarra puede hacerse directamente sobre el panel con ganchos y/o clavos, si bien se recomienda poner rastreles de madera.
Por otra parte, se exige especial cuidado y esmero en la realización de remates, así como en el recubrimiento de elementos o partes criticas de la cubierta. Aquí las alternativas pueden ser varias y, en cada caso, convendrá hacer la elección de la mas adecuada atendiendo a diversas circunstancias. El consejo de un colocador asociado será siempre una buena guía para elegir la solución técnicamente mas oportuna.
* Thermochip es una marca registrada de Auxitesa, s.l.