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Remates I

Puntos Singulares de la cubierta.

 

Además de la parte más sobresaliente y a veces visible, la cubierta es un sistema con la doble funcionalidad encomendada de procurar el máximo de protección ante los agentes atmodféricos y, al mismo tiempo, aportar un notable remate al edificio.

 

Esta, como decimos, doble funcionalidad técnica y estética, exige un conocimiento sólido por parte de quien proyecta la cubierta, de manera que en cada caso opte por la solución técnicamente más adecuada. Pero, no menos importante, será necesario también que quien vaya a realizar finalmente la puesta en obra, posea además de los conocimientos técnicos, la especial sensibilidad debida a su dominio del oficio.

 

Esta doble exigencia técnica y estética determina que en una cubierta y especialmente en una cubierta de pizarra, el resultado final suele corresponder ampliamente a los esfuerzos previos de cálculo y definición del proyecto, así como a la dedicación e interés puestos durante la ejecución de la obra. En este sentido, lo que se obtiene como resultado suele sorprender gratamente por el nivel de calidad alcanzado.

 

Como consecuencia de la enorme versatilidad de la pizarra, suele ser bastante frecuente que las cubiertas realizadas en este material presenten una geometría de cierta complejidad formal, de tal manera que los cambios de pendiente de los faldones, por ejemplo, den lugar a lo que aquí llamamos puntos singulares de la cubierta. Puntos que resultan especialmente críticos para obtener esa calidad estética que se deriva de la obra bien hecha y que, por lo tanto, constituyen una auténtica "piedra de toque" en la que se pone a prueba la maestría del colocador.

 

En este apartado se facilitan algunas de las soluciones constructivas para resolver los puntos de encuentro de faldones de cubierta con distinta pendiente.

 

Puntos singulares de la cubierta


QUIEBRO CONCAVO.

 

El elemento metállico que contribuye a asegurar la estanqueidad puede permanecer oculto o no, según interese significar visualmente la línea de cambio de pendiente o, por el contrario, sea preferible mantener la continuidad del recubrimiento de pizarra en ambos faldones.


QUIEBRO CONVEXO.

    

El elemento metálico puede ser igualmente tratado aquí de manera tal que integre con discreción en el recubrimiento, dando lugar a lo que llamamos ángulo con pestaña, o adaptar un protagonismo mayor en la forma de goterón.

 

En ambos casos habrá que prestar especal atención a su fijación sobre la cama de cubierta, dado que resulta ser un elemento muy expuesto al efecto del viento.

 

El ángulo oculto, en el que el elemento metálico no está a la vista, resulta ser la solución ideal cuando se pretende resolver los diferentes quiebros de la cubierta de tal manera que la cobertura de pizarra no resulte interrumpida.